ELOGIO DEL DIBUJO

Imma Panadès Crusats. Àrea de Educación Visual y Plástica.

Los niños se encuentran rodeados de adultos y otros niños que escriben y dibujan, y su entorno está repleto de mensajes visuales. En un momento dado, el juego espontáneo tridimensional deja un rastro matérico y este gesto, retenido en una marca, se extiende al ámbito del grafismo.

A menudo, se inicia así el juego del trazar, y con este la oportunidad de aprender las reglas de este juego; mientras el niño dibuja, va comprendiendo la naturaleza de la imagen y adquiere habilidades, tanto en la acción como en la interpretación 닥터스 13회 다운로드.

La primera regla es contemplar el camino que esboza  una línea en el espacio y sentir el placer de poder trazarla, un hecho que se produce dentro de las limitaciones y posibilidades de la materia gráfica y de la percepción visual.

La segunda, saber que aquella marca que sale de su acción no es él mismo, sino  un objeto plástico independiente de su cuerpo, interesante en su propia entidad. Un objeto que también puede estar en el lugar de otra cosa y representarla.

La intención convierte en comunicación, en el deseo de emitir una señal, de liberar una emoción, hilar una idea o simplemente compenetrarse con la energía y las formas del mundo 다운로드. Gómez Molina (1995: 18-23) apunta a la doble naturaleza de dibujo, el gesto del dibujante deja, sin quererlo, la marca expresiva del yo íntimo, y en la objetivación de la forma puede pensar el mundo y codificarlo en términos de propiedades visuales.

Otro conjunto de reglas viene de lo que J. Willats llama sistemas de dibujo, relativos a las relaciones espaciales y sus ordenaciones y por otra parte de los sistemas de denotación que hacen referencia a las significaciones y sus estrategias. J. Willats (2005: 55) afirma que: “los niños tratan de descubrir los sistemas de dibujo y de denotación que necesitan para transmitir las ideas que quieren expresar” Arcbrutile download.

Conmueve ver a los niños dibujar con el rostro serio, extraordinariamente concentrados; unos silenciosos y otros inmersos en narrativas que a menudo acompañan de gestos, onomatopeyas y verbalizaciones, en una acción llena de ritmos y sincronizaciones que fluye en cuatro dimensiones. Todos parecen intuir que esta es la puerta que les abre el mundo de la expresión notacional en sus diferentes registros, como son: el signo, la escritura, el dibujo, los diagramas, las cartografías.

En este sentido, muchos autores destacan el papel que juega el pensamiento visual en hacer más accesible el mundo a la comprensión humana y, de hecho, las áreas del cerebro visual son las más extensas, lo que nos indica la necesidad de que las artes visuales sigan profundizando en la naturaleza no verbal de la comunicación 다운로드.

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En el plano neuronal, Susan Rich Sheridan (2002-2004) especifica que el dibujo se auto-organiza en un bucle de retroalimentación entre el ojo, la mano y el cerebro. Sheridan cita estudios que nos remiten a los beneficios que el dibujo proporciona a los niños muy pequeños, por ejemplo, se ha visto que el hecho de garabatear estimula su actividad cerebral, hace posible el mapeo de patrones de pensamiento, ayuda a mantener la atención y la memoria de trabajo e incrementa la eficiencia para realizar tareas espaciales y lingüísticas. Gestos, garabatos, balbuceos, habla y alfabetización están neurológicamente conectados como extensiones multimodales en el cerebro humano.

En cuanto al proceso, J 다운로드. Matthews (2002: 114) afirma que “dibujar es una interacción dinámica entre las acciones, las intenciones y las respuestas del niño a las transformaciones estructurales que se ven aparecer”, es una definición que nos hace ser conscientes del carácter dinámico e incierto del proceso de dibujar y de sus secuencias. Podemos tener una idea de partida, pero nunca sabremos exactamente cómo será su resultado final, porque dibujar es un suceso que se va configurando mientras se realiza y está sometido a todas las decisiones posibles que cada nuevo trazo puede encadenar.

Sin embargo, el dibujo, como objeto y como experiencia, tiene un principio y un final; la obra se ciñe en su propia coherencia, y la emoción que la ha impulsado se resuelve en un  deseo  de conclusión 다운로드. No tan solo los niños saben que su dibujo ya no admite más trazos, sino que también lo manifiestan los primates, tal como observó Desmond Morris (1962) en la conducta de dibujo del chimpancé Congo.

Cada niño recorre un camino único e irrepetible, al tiempo que desarrolla, a lo largo de su crecimiento, estrategias y cambios similares a los de los otros niños. Tal como señala J. Matthews (2002: 22) “el dibujo infantil, lejos de ser una actividad caótica y sin sentido, tiene una estructura interna y un carácter sistemático y cumple una función importante en el desarrollo afectivo y cognitivo del niño” mssql 2016 express download. Los descubrimientos gráficos se suceden de una manera lógica y los niños cuando dibujan son disciplinados y excluyen la irrelevancia, lo que no impide que su dibujo progrese creativamente.

De todas maneras, nada se produciría si, en el seno de la comunidad, los otros no contemplaran el niño que dibuja y lo celebrasen, y al niño le sería más difícil dibujar si no tuviera la oportunidad de aproximarse a las producciones gráficas de los demás.

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Con todo, nos encontramos ante una conducta universal; en un niño que dibuja espontáneamente está toda la historia del desarrollo de la mano y de la significación a lo largo de la evolución humana 다운로드. Esta podría ser una de las razones de la exigencia y del placer innatos que todos los niños sienten al dibujar.

Como apunta Sylvia Fein (1993), cuando estudiamos estas estructuras fundamentales es como si escucháramos a nuestros antepasados ​​y se pregunta por qué reaccionamos con más fuerza ante algunas imágenes que ante  otras  y, en consecuencia,  cuál fue el papel de estos universales subyacentes al arte en la formulación de nuestra abstracción de la realidad.

Hace miles de años que el hacer marcas matéricas con las manos ha tenido sentido para los humanos, la irrupción de las tecnologías seguro que nos llevará a desarrollar nuevas relaciones con los medios expresivos, insospechadas en estos momentos. Mientras tanto, los educadores no podemos menospreciar el dibujar infantil y deberíamos acompañar respetuosamente la trayectoria que va desde el primer garabato y su auto-aprendizaje en los niños más pequeños, hasta los aprendizajes formales en los niños mayores 시티즈 모드 다운로드. La infancia bien merece que el adulto así lo reconozca.

FEIN, Sylvia. (1993) First Drawings: Genesis of Visual Thinking. Pleasant Hill, CA: Exelrod Press.

GÓMEZ MOLINA, Juan José [et al.]. (1995). Las lecciones del dibujo. Madrid: Ediciones Cátedra.

MATTHEWS, John (2002). El arte de la infancia y la adolescencia. Barcelona: Paidós.

MORRIS, Desmond (1962). The Biology of Art. London: Methuen press

SHERIDAN, S.R. (2002). The Neurological Significance of Children’s Drawings: The Scribble Hypothesis lg smart recovery download. Journal of Visual Literacy 2002; 22 (2): 107-128.

SHERIDAN, S.R. (2005). A Theory of Marks and Mind: the effect of notational systems on hominid brain evolution and child development with an emphasis on exchanges between mothers and children. Medical Hypotheses Journal, V64(2):417-427, 2005, 68 Maplewood Road Amherst, MA 01002 413 -549-1606

WILLATS, John (2005). Making sense of children’s drawings. The Development of Representational Drawing. Mahwah. New Jersey: L. Erlbaum Associates.